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Educación, Trabajo e Inclusión Social para America Latina
Actualizado: hace 2 horas 24 mins

Editorial. Educación y acceso al trabajo

Mié, 24/05/2017 - 15:08

No hay duda de que el enunciado del Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, formulado en términos de “promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos”, condensa muchas de las demandas de los sectores vulnerables e inclusive de las capas medias de nuestra región. Éste, junto con el ODS 4 (“garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos”) están en el centro del interés de este portal. Ambos forman parte del camino de un aprendizaje histórico virtuoso de circulación entre la educación, el acceso al mundo del trabajo y la participación en sociedades con crecientes niveles de inclusión.

Este modelo vivenciado intergeneracionalmente fue elaborado posteriormente por la investigación sobre las relaciones entre educación y acceso al mercado del trabajo, como parte central del pensamiento del enfoque del capital humano. Ahí se acumuló evidencia empírica que asoció estrechamente el incremento de los niveles educativos con mayores oportunidades de acceso al mercado de trabajo, y convirtió esa relación en un modelo de causalidad. Si bien verosímil en líneas generales, este modelo no dio cuenta del conjunto de la realidad. Particularmente, la reiterada aparición de casos en los que aun con altos niveles educativos, aparecieron de manera sistemática restricciones de ingreso a puestos de trabajo. Es decir, a la concreción del sueño de que la educación era la vía regia de acceso al trabajo. El motivo detrás de ello es que si bien esta relación funciona en líneas generales, su éxito depende de la articulación con otros tres factores: el peso relativo de los grupos etarios de la población que entran a la población económicamente activa –o sea, la demografía–; la calidad y pertinencia de la educación que reciben, y la oferta de puestos disponibles, resultante de los modelos de desarrollo.

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Recientemente se ha renovado el interés sobre el último tema: el número de puestos de trabajo. Los efectos no deseados de los cambios en los procesos productivos se discuten desde el siglo XIX, cuando frente al proceso de mecanización de la industria textil, los obreros desplazados por tales cambios se resistieron a ellos destruyendo las máquinas. Desde hace cuarenta años esta preocupación se ha reiterado más de una vez. Sus referencias obligatorias son, en los años 80, la obra de Alvin Toffler sobre la tercera ola y, a mediados de los 90, los aportes de Jeremy Rifkin sobre el fin del trabajo. En líneas muy generales, ambos proponen procesos de redistribución del mismo, necesidad que surge del hecho de que, al aumentar la productividad como resultado de la introducción de nuevos procesos, se produce una disminución del número de lugares disponibles para trabajar. Esto hace que sea necesario distribuir los pocos puestos entre los muchos trabajadores, disminuyendo la jornada de trabajo para que alcance para todos.

Ahora el interés resurge ligado con los impactos de la robotización y la automatización, como etapas superiores de la mecanización del siglo XIX. Algunas voces señalan que en treinta años habrá la mitad de los empleos que hay ahora. Mientras tanto, hay evidencia que señala que la característica de estos cambios es que, hasta los años 80, se trataba de un proceso de complementación humano-máquina, mientras que ahora se trata de un proceso en que computadoras y robots sustituyen a los trabajadores. La imagen amenazante de un robot ensamblando autopartes en una fábrica ultramoderna es algo poco familiar para la mayoría de nosotros y eso hace que vislumbremos ese horizonte como lejano. Sin embargo, si se piensa desde una perspectiva de la vida cotidiana, resulta notable registrar en cuántos momentos ya estamos interactuando con máquinas. Desde los “follow-me” de los contestadores telefónicos de diversos servicios, en los que resulta casi imposible dar con la voz humana, a las prácticas comerciales del mundo de la aviación, que exigen al cliente producir su propio pase a abordo, o la facturación y el pago autogestionado en los grandes supermercados, se empieza a producir ahora un movimiento hacia los sistemas automáticos. A veces porque es más rápido, otras porque es la única alternativa. En otros casos, y lejos de las grandes naves fabriles, en algunos hogares empieza a haber robots que se autorregulan, como las máquinas de limpiar pisos. Es decir, que las iniciativas de empleadores, industriales y comerciantes hacen entrar la automatización en nuestras vidas en dosis homeopáticas, aunque de manera irreversible. Otro aspecto de este proceso, concomitante aunque no resultante directo del mismo, según declaraciones del Director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para América Latina y el Caribe, es que para la región el aumento de la desocupación y de la informalidad configura una “crisis en cámara lenta” que afecta especialmente a las mujeres y a los jóvenes. La informalidad, como se reseña en el Tendencias en Foco número 31, incluye un importante número de trabajos callejeros que son resultado de la necesidad de la inventiva popular para abordar la supervivencia. Además de entender el trabajo como un recurso para la supervivencia, con estas nuevas estructuras laborales cabe preguntarse qué pasará con la noción de “la corrosión del carácter” que tan agudamente analizó Richard Sennet, en relación con la rotación en puestos de trabajo que, en el mejor de los casos, promovía el nuevo capitalismo.

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¿Y qué pasa con la educación frente a este escenario de cambio? En una reciente mesa redonda realizada en el marco de la Universidad de San Martín, Argentina, autoridades de exitosas instituciones de formación profesional señalaban la deuda que existe en términos de rapidez de respuesta de parte el sistema educativo hacia el sistema productivo. Es conocido el desajuste existente entre las tecnologías que se imparten en las escuelas técnicas y las que se utilizan en el mundo del trabajo. En fin, la conocida anécdota del torno manual con el que trabajan los chicos en la escuela, frente al torno computarizado que usan las empresas. Esto significa que es urgente cerrar la brecha actual entre gestión del conocimiento y gestión de la producción, y asumir el desafío de que la escuela sea lo más parecida posible al espacio del trabajo, al tiempo que el espacio laboral valore las contribuciones que los chicos llevan de las escuelas. Cuanto más rápido suceda esto, más fácil será superar la situación actual de desocupación y angustia juvenil que se produce mientras buscan un lugar en la estructura social.

Dossier

Para conocer más acerca de este tema, recomendamos consultar las siguientes lecturas:

El Confidencial | Un libro vaticina el final del trabajo: “en 30 años habrá la mitad de empleos”

El País | ¿Puede un robot sustituirte en el trabajo?

InfoTechnology | La mitad de los trabajos desaparecerán para 2055

La Nación | ¿Trabaja cada vez más gente, aun con más máquinas?

Nueva Sociedad | El crespúsculo de la jornada laboral: Cambios y amenazas en la era digital

Nueva Sociedad | El fin del trabajo (tal como lo conocemos)

Nueva Sociedad | El mercado laboral en América Latina: pasado, presente y futuro

Nueva Sociedad | Salazar Xirinachs: «El número de desocupados en América Latina aumentó en 2016 y se prevé otro aumento en 2017»

Oficina Internacional del Trabajo | Notas OIT: La formación para el trabajo en Argentina

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Panel de discusión: Hacia un futuro mejor para las mujeres en el trabajo

Lun, 06/03/2017 - 22:58

En el Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), la OIT y Gallup presentarán un nuevo informe basado en los datos de más de 140 países que analiza las actitudes de las mujeres y los hombres hacia las mujeres en el trabajo. Con un debate especial será presentado el informe – Hacia un futuro mejor para las mujeres en el trabajo: la opinión de las mujeres y de los hombres – el cual expone en detalle los resultados de un proyecto de investigación global realizado en el marco de la Encuesta Mundial Gallup que evalúa las actitudes de las mujeres y los hombres hacia las mujeres que trabajan.

Los resultados se basan en entrevistas a cerca de 149.000 adultos en 142 países y regiones realizadas en 2016 a fin de recopilar información sobre cómo perciben la vida profesional de las mujeres.

Se podrá seguir transmisión en vivo en ilo.org a partir de las 14.30 GMT

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Paro Internacional de Mujeres (PIM)

Lun, 06/03/2017 - 22:51

El Paro Internacional de Mujeres (PIM) es un movimiento de base formado por mujeres de diferentes partes del mundo. Fue inspirado desde Polonia y creado en las últimas semanas de octubre de 2016 respuesta a la violencia social, legal, política, económica, moral y verbal que experimentan las mujeres contemporáneas en diversas latitudes. PIM planea paros generales y protestas para el 8 de marzo de 2017, bajo un lema en común: “la solidaridad es nuestra arma”.
PIM incluye ahora mujeres de 49 países: Alemania, Argentina, Australia, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Camboya, Chad, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, la República Checa, Ecuador, España, Escocia, Fiji, Finlanda, Francia, Guatemala, Honduras, Hungría, Inglaterra, Islandia, Irlanda del Norte, la República de Irlanda, Israel, Italia, México, Montenegro, Nicaragua, Noruega, Pakistan, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, República Dominicana, Rusia, El Salvador, Senegal, Suecia, Tailandia, Turquía, Ucrania, Uruguay, Venezuela y Estados Unidos.
Los acontecimientos de los últimos meses dejan en claro que las mujeres son ciudadanas conscientes y alertas que están preparadas para luchar contra la opresión institucionalizada. Siguiendo el ejemplo de las mujeres islandesas en 1975, las mujeres polacas hicieron un paro de un día para frenar el plan para criminalizar el aborto voluntario e involuntario el 3 de octubre de 2016. El gobierno dio de baja inmediatamente el cambio en la legislación. Problemas similares llevaron a las mujeres coreanas a protestar varias veces ese mismo mes contra la introducción de penas más altas para los médicos que realicen abortos. Las mujeres argentinas reaccionaron con huelgas y manifestaciones masivas ante la inhumana violación y asesinato de una chica de 16 años que ocurrió el mismo día que una brutal represión policial contra el movimiento político de mujeres. Siguieron otras protestas, dando lugar a que estableciera el movimiento del Paro Internacional de Mujeres, realizando acciones conjuntas en 2016 el 25/11, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y en 2017 el 21/01, con las Marchas Hermanas en solidaridad con la Marcha de Mujeres en Washington, DC.
Lo que vincula a la mayoría de nuestros países es la misoginia y la persistente permisividad por parte de los líderes electos y las personas públicas respecto del uso del discurso de odio y el apoyo de la iglesia a tales crímenes. Otro vínculo clave son las instituciones democráticas que descuidan el proteger la seguridad pública y garantizar la justicia, y los medios de comunicación que son negligentes en su responsabilidad legal de proporcionar información confiable y cobertura completa. A menudo, las mujeres que defienden sus derechos no reciben apoyo en sus hogares y comunidades, sino que enfrentan insultos, amenazas y una notable subestimación.
Estas son las causas principales que conducen a la creación del PIM. El Paro Internacional de Mujeres construye puentes para definir, refinar y concentrar una presión más efectiva sobre nuestros gobiernos, con un paro principal pendiente para el 8 de marzo de 2017.

Petición con emplazamiento al paro

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Día Internacional de la Mujer 2017

Lun, 06/03/2017 - 21:14

En el Día Internacional de la Mujer, ONU Mujeres llama la atención sobre las mujeres en un mundo laboral en transformación.
El mercado laboral está cambiando a gran velocidad, debido a la innovación y al aumento de la movilidad y de la informalidad. Pero el cambio tiene que ser más rápido en lo que respecta a empoderar a las mujeres que, con su trabajo, han reportado muchas de las ganancias globales de las últimas décadas. Las mujeres siguen teniendo en su mayoría trabajos menos lucrativos y que no permiten disfrutar de prestaciones. Ganan menos que los hombres, aun cuando soportan el enorme peso —fundamental en términos económicos— que representan el trabajo de cuidado no remunerado y el trabajo doméstico. Lograr el empoderamiento económico de las mujeres requiere de un cambio transformador para compartir la prosperidad de forma equitativa, sin dejar a nadie atrás.

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Editorial. Pobreza, género y generaciones

Lun, 06/03/2017 - 20:35

Como señalamos en el editorial anterior de RedEtis, el año en curso puede ser un punto de partida para la construcción de un mundo liberado de los estigmas de la pobreza y la desigualdad en todas sus manifestaciones. La puesta en marcha del programa de trabajo de los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS) es lo que abre el camino a esa esperanza. Esa esperanza, sin embargo, no se concretará de manera milagrosa, sino que requerirá de la acción convergente de organismos internacionales, estados nacionales y sociedades civiles alertas para recorrer ese camino.

La producción y difusión de conocimiento sobre las condiciones de injusticia y privación y la búsqueda de alternativas de políticas e intervenciones sociales son elementos clave en esa dirección. Para brindar un insumo de conocimiento que nos permita conocer y calibrar la importancia de este desafío, estamos publicando en esta oportunidad en la sección Tendencias en Foco un artículo elaborado por un equipo de sociólogos uruguayos sobre los desafíos que la región atraviesa en términos de la atención a los problemas de género y generación. Como lo hacen los ODS en su planteo, este texto analiza de manera holística e integrada las condiciones de vida en la región y la importancia que tienen en su determinación la secuencia de hechos que incluyen la pobreza, el impacto desigual sobre género y generaciones, los comportamientos demográficos de la sociedad, el acceso a los sistemas educativos y las decisiones y oportunidades de ingreso al mundo del trabajo, especialmente de las mujeres, así como las políticas públicas recientemente implementadas para la atención de estos problemas. Es decir, es un trabajo enfocado en la perspectiva del ciclo de vida y sus interacciones con otros órdenes institucionales en el marco de la interconexión de los procesos que tienen lugar en los hogares y en la sociedad.
Este enfoque es el que promueve RedEtis, en el sentido en que cualquier observador puede registrar que el viejo modelo de transición educación-escuela-trabajo-formación de familia no responde a la realidad actual de los jóvenes del continente, la cual, pese a la reciente mejora relativa, no ha podido superar todavía las marcas de la persistente pobreza y la desigualdad. Los sistemas educativos latinoamericanos han sido, en el mal sentido, resilientes al cambio y a las transformaciones estructurales en el trabajo y en las competencias que este demanda de los trabajadores, hicieron que la región mantenga sistemas de estratificación social paralelos: el de los totalmente integrados y el de los del sector informal. Se trata de una informalidad que va más allá del tipo de posición que ocupan en el mundo laboral y que se relaciona con vidas informales, en las que abandonan los estudios, tienen hijos, vuelven a la escuela y luchan permanentemente por conseguir un trabajo decente. Por supuesto que, en el marco de ese proceso, es clave el rol de las mujeres por el papel que desempeñan en el ciclo reproductivo y porque, aun con niveles educativos más altos que los varones, están muchas de ellas confinadas a un mundo doméstico del que no se pueden despegar por la necesidad de efectuar las tareas de cuidado de sus ascendientes y descendientes. Los niños y las niñas son las otras víctimas de estos procesos. Esta edición de Tendencias, aparentemente distante de nuestro foco permanente en educación y trabajo, provee de un enorme número de hipótesis y evidencias acerca de cómo pensar estos procesos de manera holística e integrada.
Por ello, no es de sorprender la afirmación del documento de que “parte de la explicación sobre las bajas tasas de pobreza de la población infantil en los países nórdicos se vincula precisamente a las altas tasas de participación de las madres y ello, a su vez, a la fuerte presencia de cuidados o licencias de maternidad y paternidad en los primeros años de vida”. Mientras esos procesos no ocurran de manera generalizada, es mucho lo que se ha venido haciendo, sobre todo en materia de políticas de inversión en la infancia, a partir de los programas de transferencias condicionadas, cuyo acceso requiere mejorar los niveles educativos y de atención de la salud de niños, niñas y adolescentes. Pero lo mucho que se ha hecho es todavía insuficiente. Estas iniciativas se combinan con los procesos de cambio demográfico que atraviesa la región, básicamente ligados con la disminución de la fecundidad, que permite esbozar escenarios de menor presión en materia de atención a los menores de 18 años, pero que también se combinan con la extensión de la esperanza de vida, que requerirá disponer de más recursos para la atención de los adultos mayores. En el medio de esas tendencias contradictorias, los autores señalan la necesidad de superar la pobreza infantil y reformular un pacto con las mujeres desarrollando un régimen de bienestar igualitario que les permita realizar su fuerza de trabajo extra doméstica.
En fin, un desafío en relación con el ODS número 1, fin de la pobreza; el 4, educación de calidad; el 5, igualdad de género; el 8, trabajo decente y crecimiento económico, y el 10, reducción de las desigualdades. Todos interconectados y apostando a la producción de sinergias positivas. Disfruten la lectura.

 

Pablo Cevallos Estarellas
María del Carmen Feijóo

Crédito Foto: ANSES. Flickr. Bajo Lic CC (Operativo en Taco Pozo)

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Día Internacional de la Mujer 2017

Lun, 06/03/2017 - 20:33

El tema central del Día Internacional de la Mujer de 2017, que se celebra el 8 de marzo, será “Las mujeres en un mundo laboral en transformación: hacia un planeta 50-50 en 2030”.

El mundo laboral está cambiando de un modo que tendrá consecuencias significativas para las mujeres. Por un lado, los avances tecnológicos y la globalización brindan oportunidades sin precedentes a quienes tienen la posibilidad de acceder a ellos. Por otro lado, están en aumento la informalidad laboral, la desigualdad de los ingresos y las crisis humanitarias.
En este contexto, apenas el 50 por ciento de las mujeres en edad de trabajar están representadas en la población activa mundial, frente a un 76 por ciento en el caso de los hombres. Es más, una abrumadora mayoría de las mujeres trabaja en la economía informal, subvencionando el trabajo de cuidados y doméstico, y se concentran en empleos peor remunerados y con menos cualificaciones, con poca o ninguna protección social. Lograr la igualdad de género en el trabajo es indispensable para el desarrollo sostenible.
La celebración de las Naciones Unidas el 8 de marzo exhorta a todos los actores a dar el paso por la igualdad de género, por un planeta 50-50 en 2030, para garantizar que el mundo laboral beneficie a todas las mujeres.
El próximo sexagésimo primer periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW 61), que se celebrará del 13 al 24 de marzo en la Sede de las Naciones Unidas, deliberará sobre “El empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo”.

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